EL POSTRE (la réplica), by Patronio

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Soy de los que prefiere la calidad a la cantidad. Creo que es algo que aplico a casi todo lo que me rodea. Y por supuesto hago igual con la gastronomía.
Me gusta comer bien. No digo mucho. Digo bien. Me gusta muchísimo ir de vez en cuando a algún restaurante donde poder disfrutar de una buena comida, ya sea en plan casero o en plan "nouvelle cuisine". Me gusta comer prácticamente de todo, especialmente la cocina de estilo mediterráneo.
 
Así que cuando me doy el capricho de ir a un restaurante me tomo mi tiempo para escoger con cuidado qué voy a comer. Pensar qué tipo de sabores me apetecen ese día. Qué tipo de texturas quiero paladear. Escojo mi primer plato, mi segundo plato y finalmente mi postre.
Uno normalmente va a comer acompañado de alguien, ya sean amigos, compañeros de trabajo, parejas, o ligues pasajeros. En cualquiera de estos casos no me importa que me cojan uno o dos trocitos de mis platos elegidos para probarlos. Yo a veces hago lo mismo con los demás.
Pero una cosa es que caten tu plato, y otra es que te jodan medio plato del que te has pedido. Y jode aún más si se trata del postre.
 
Pongamos que voy con un ligue a cenar, y en el momento de pedir el postre ella dice que no pedirá nada. Que solo probará un poquito del mío. Si cumple su palabra de "solo probar UN POQUITO del mío" me parece perfecto. Le cederé un par de trocitos encantado. Pero si finalmente se pone a engullir MI POSTRE y me priva de la mitad (o más) del mismo he de reconocer que me pongo de mala hostia. Es una mala hostia interior, que procuro no reflejar exteriormente, ya que la idea de invitar a una señorita a cenar es intentar acabar en la cama con ella (a poder ser esa misma noche... o la siguiente). Sí chicas, esto es así. Más fácil no puede ser.
 
Resumiendo: sí, a los tíos nos jode mucho que nos cojan comida del plato. Bueno, concretamente del postre. Si la chica en cuestión quiere postre... ¡que se pida el suyo, coño! ¡Que no pasa nada si a mitad de postre te quedas sin hambre y te dejas lo que queda! Incluso si vas con un tío que tenga "buen saque" acabará hasta por comerse lo que te has dejado.

A veces pienso en cuál debe ser la razón por la que algunas chicas no piden postre. Quizá es por querer aparentar delante del chico que ella no es una golosa zampabollos. A ver bonita... no pasa nada si te pides un tiramisú después de haberte metido entre pecho y espalda una ensalada tibia de queso de cabra de primero y un entrecot al café de París de segundo, todo ello acompañado de tres cuartas partes de botella de lambrusco tinto.
Además... al chico le encantará ver que "comes de todo"... ya me entiendes picarona, ¿a que sí?
 
Patroniconsejo del día: pídete tu postre.
 
 
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