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Flotando, en el aire, disfrutar tanto de algo que sientes que estás en el cielo, relajada y que tus problemas se esfuman y te sientes más ligera. ¿Habéis sentido esa sensación alguna vez?

Pues así es como me sentí después de mi experiencia en 43 The Spa.

Un autoregalo pre-San Valentín que permití darme porque me lo merezco. Sí, me lo merezco mucho  y hay veces que una debe regalarse algo que le haga feliz y esta es la ocasión perfecta para ello. Una debe darse caprichos de vez en cuando, no es bueno tampoco el no dejarse llevar o no permitirse algunos lujos en esta vida ¿No creéis?

El tratamiento que elegí fue el 'Ritual Diamond' una experiencia exclusiva de la mano de Natura Bissé.  La unión de ambas marcas, hace que la visita a 43 The Spa sea un valor seguro, una apuesta infalible porque ya sabes que estarás en las mejores manos y eso es garantía de éxito.

Pero hoy, os queremos hablar y recomendar especialmente el tratamiento Ritual Diamond que debéis conocer, probar y amar. Un masaje corporal de 1:20h minutos que os hará tocar el cielo.

Quiero destacar la zona de aguas del spa porque es un espacio en el que te sientes alejada del mundo. Una vez dentro de su piscina de hidromasaje eres feliz, quieres que el tiempo se detenga y te dejen allí horas, meses, años. Una vez tus poros se han abierto y estás en la gloria, llega el momento del ascenso a lo más alto de la relajación con el masaje.

El ritual de éste incluye una exfoliación corporal a base de polvo de diamante en la que notaréis vuestra piel súper suave y en las que podría caer la pluma del anuncio y se deslizaría rápidamente. Seguido de esto, proceden a una hidratación profunda que purifica y deja la piel más elástica y proporciona la ultra suavidad final.

Realmente sales del tratamiento y te sientes la mismísima Rihanna y quieres entonar un: "Shine bright, tonight. You and I were beautiful like diamonds in the sly" :)

Después de esto, su sala de relajación será el sitio del que no querrás salir jamás ya que tendrás las mejores vistas del mar y la ciudad que amamos: Barcelona. Allí podrás tomarte un delicioso té pero no será un té cualquiera porque lo tomarás cerca del cielo, en la más absoluta tranquilidad de la planta 43 del Hotel Arts. Sin duda, detalles que nos encantan y que marcan la diferencia con otro tipo de spas. 

Así que ya sabéis, Shine Bright like a diamond y visitad 43 The Spa en el Hotel Arts Barcelona. Disfrutad de una experiencia única y exclusiva para San Valentín.







Buenos días cuquis, como bien sabéis, la vida de soltero es muy dura. La falta de cariño y de mimos es una tónica habitual para nosotros. Por eso, de vez en cuando y siempre que la economía lo permita, es bueno buscar algún sitio donde te mimen un poco o un mucho para sobrellevar mejor este, nuestro estado.

Y justamente eso es lo que hice yo la semana pasada, destinar unas horas a mi gozo y satisfacción personal, como si fuera un señor Marqués de la alta aristocracia de Barcelona.

Y pensando, pensando… ¿Qué hago? ¿Dónde voy? ¿Me hago un rollo Spa? ¿Me pego un súper homenaje con una buena comida en un sitio de nivel? ¿Voy a alguna terraza estupenda de algún hotel de Barcelona a tomarme un cocktail como un Marajá? Al final, me dije: Pues qué narices, lo hago todo! ‘porque yo lo valgo’, como diría Claudia Schiffer (eso sí, imaginaros la frasecita dicha con un gran giro de cabeza ondeando la melena, que no tengo, al viento que sino, no tiene gracia).

Una vez decidido, me puse todo mono y me dirigí a uno de los Hoteles con más solera de Barcelona. El Hotel Majestic 5* gran lujo en pleno Paseo de Gracia. Al llegar me enamoré de un recepcionista, pero eso ya os lo contaré otro día que hoy voy por otros derroteros.
 
Me dirigí al restaurante para desayunar, como todo un señor. Un lugar clásico, acogedor y con una oferta gastronómica que no tiene fin. Zonas de dulces, salados, embutidos, zumos naturales, zonas de platos calientes… todo dispuesto de manera muy bonita y elegante en modo buffet. A mi me dejó alucinado la amplísima selección de mermeladas y mantequillas diferentes que existen y que desconocía completamente.

A ver cuquis, como os podéis imaginar, no es barato desayunar aquí pero, si os lo tomáis como un brunch, os sale más que rentable.

Además, no puedo dejar de deciros que puedes comer hasta que tengas que empezar a aflojarte el cinturón y tengas que pedir a los camareros, que te empujen Paseo de Gracia abajo para poder llegar a tu casa rodando.

Comí bien pero sin pasarme demasiado porque un amigo me había contado que, el Spa del Hotel Majestic fue galardonado con un mega premio de prestigio internacional por la calidad de sus servicios y tratamientos. Y me dije… "Esto hay que comprobarlo".

Así que, me subí a la última planta del hotel, por suerte, tenían un hueco en la agenda para mí. El spa es pequeño pero muy acogedor y el servicio es inmejorable. Normalmente, en estos sitios, el trato suele ser exquisito pero encontrar el punto medio perfecto entre profesionalidad, cordialidad y buen rollo es muy difícil. Os aseguro que aquí lo encontraréis. Tras un sinfín de opciones y tratamientos que poder escoger opté por hacerme un masaje facial Kobido, una técnica japonesa que lo que hace es estirarte y tratar la piel como si se tratara de un lifting. Os prometo que en la vida me había sentido tan relajado. De hecho, noté los efectos del masaje, cremas y mascarillas que me pusieron, casi al instante.

Alguna que otra noche, todavía sueño con las manos de Ana (la profesional que me atendió) masajeando y tratando toda mi cara. Me hice muy fan de Ana y del Spa de Majestic. No veo el momento de poder volver.

Después del masaje, me fui a tomar un té en la Dolce Vitae (la terraza del último piso del Hotel Majestic) no podía ser mejor opción. Vistas privilegiadas de la ciudad y un mobiliario de lo más cómodo y elegante.
 
Una vez acabado el té, no hay más opción que bajar de la nube en la que nos hemos subido al iniciar el masaje e irnos para casa, eso sí, muy relajados.

Darse estos pequeños caprichitos aunque sea muy de vez en cuando es un LUJO, porque: El lujo en pequeñas dosis en mucho más lujo. Y, de lujo, en el Hotel Majestic entienden mucho.

Si vais ya me lo contaréis qué tal vuestra experiencia, ya veis que la mía fue INOLVIDABLE!