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PLACER - verbo transitivo.
Causar [una cosa] satisfacción o una sensación agradable a alguien.

El diccionario también dice que:
PLACER - nombre.
1. Satisfacción o sensación agradable producida por algo.
2. Cosa que provoca que una persona tenga esta satisfacción o sensación agradable.
3.A gusto y sin ningún impedimento.
Hoy, creo que mi definición de placer ha cambiado tras la visita al spa del hotel Nixe Palace. La verdad que es una experiencia única digna de ser vivida seas soltera o no. 

Si eres soltera porque necesitas despejar tu mente de tanto mareo de hombres. Si estás casada porque seguramente en ti sea en lo último que piensas. 

De primeras os cuento que esta visita era una ocasión muy especial para mí por el cariño que tengo a la marca de cosméticos Sisley Paris. Por eso, cuando programamos la visita a Palma, no podía no acudir al hotel dónde se realizan tratamientos y se venden los productos de esta marca de cosméticos a la que tanto amor me une.

Volvamos al spa. La zona de aguas es correcta, no es muy grande pero es lo suficientemente pequeña para no sentirte en un parque acuático (hay spas grandes que parecen Isla Fantasía) y lo suficientemente íntima para que puedas relajarte. Sus vistas al mar son, sin duda, el plus que compensa su tamaño. 

Después de unos minutos de relajación en la zona de aguas pasamos al masaje digno de ser contado y experimentado. Como bien sabéis, somos un poco locos de los masajes y hemos vivido muchos de los cuales sólo os hemos contado y recomendado algunos porque hay otros vividos que no creemos que merezcan la pena porque es un 'sobeteo' del cuerpo sin más.

Pues bien, éste lo tenéis que tener MUY EN CUENTA si vais a Mallorca. En primer lugar, porque el masaje se da en una camilla ergonómica en la que puedes apoyar los brazos a ambos lados de la cabeza. Cosa inusual si vas a hacerte un masaje porque normalmente o cuelgan o van a los laterales de tu cuerpo pero... ¿quién se duerme así? Yo, no había sido consciente nunca de esto hasta que llegué al masaje del hotel Nixe Palace.

Después del momento camilla, le sucedió un masaje de espalda épico en el que su masajista trabajó tanto la zona que me dejó como nueva. No os quiero contar mucho porque, sinceramente, creo que es TOTALMENTE necesario que lo viváis, en serio. 

Os pondréis en manos de una súper profesional que ama su trabajo y eso se nota en el masaje porque, como os decía al principio del post, sentiréis verdadero PLACER.
















¿Se siente el relax?
Sí, ya sé que lo habréis oído y leído por doquier, pero no os hará daño una vez más: ¡ha llegado el verano!
Y con el verano el mundo single se estremece. Y ese estremecimiento puede ser provocado por tres únicas cosas. La primera de ellas, desde mi punto de vista heterosexual, es ese calentamiento de la sangre al ver a las chicas ligeritas (o ligerísimas) de ropa que hacen que intentes sacar de donde sea necesario el valor necesario para decirles la primera chorrada que te pase por la cabeza, rezar para que sea la adecuada y así poder tener un bonito e intenso rollito de verano; la segunda es exactamente igual que la primera, pero con la diferencia de que el resultado final es justamente el contrario: pasará todo el verano sin que te comas un rosco; y la tercera es la más peligrosa y la de más difícil decisión.
Esta tercera cosa es el mayor dilema al que se puede enfrentar un soltero en su vida. Todo single que se precie está deseando que llegue el veranito para salir al calorcito y ligar con todo lo que se mueva, con todo lo que respire, con todo lo que pese más que un pollo. Tirar los trastos sin ton ni son, y si hay suerte pillar cacho algún que otro día.
Pero... ¿qué ocurre si justo al principio de esta etapa anual y veraniega conoces a alguien con quién tal vez podrías tener ese "algo más"? Este es el GRAN dilema. Puedes arriesgarte a probar a sentar la cabeza con esa persona y perderte todo un verano de flirteo, y arriesgándote a que ese sacrificio sea en vano porque finalmente esa relación no llevará a ningún sitio. O bien puedes retrasar un veranito más ese asentamiento de cabeza para poder ir de flor en flor durante el mes de vacaciones, con riesgo a no comerte un rosco, e incluso a perder de vista a esa damisela con la que tal vez hubieras podido tener algo fantástico y duradero.
Llegados a este punto ya es decisión tuya el ponerte protección de relaciones U.V.A. para repeler cualquier intento de relación estable y pasar un verano complemente single. O bien arriesgarte a ir sin protección y pillar un cáncer de enamoramiento (que este tipo de cáncer a veces apetece mucho tenerlo, ¿verdad?).

Empezar una relación va ligado a muchas cosas, como el respeto, la tolerancia, la comunicación, el entendimiento, la cooperación, y por supuesto el compromiso.

Si me dieran un euro por cada vez que he oído que los hombres tienen miedo al compromiso sería millonario. Y no dudo de que esa frase tiene su parte de verdad, pero me pregunto si en alguna ocasión ha habido alguien que haya ido más allá de ese eufemismo. Por lo que he visto, las chicas se quedan en esa reflexión y la adoptan como si de una verdad universal se tratase. No digo que no les falte razón en algún caso. Pero creo que deberían ver las cosas desde otro prisma.

Cuando una relación llega a su fin, una de las frases por excelencia que escuchamos es esa, la de que "él tenía miedo al compromiso". Y creo que es un gran error hacer semejante sentencia, porque desde mi punto de vista muchas veces confundimos el compromiso con el "con-permiso". Y es ahí donde reside el problema y el motivo por el que él ha preferido seguir en libertad.

Cuando un tío es soltero, tiene libertad total para hacer lo que le dé la gana: quedar con los amigos para tomar unas copas; ir a jugar un partidito improvisado de fútbol; ver con los amigos un importante partido en la tele de un bar; ir a ver a su familia cuando le venga en gana; simplemente tumbarse a la bartola en el sofá de casa aunque haya ropa por planchar; y un largo etcétera...

Sin embargo, cuando sucumbe al mundo de la pareja eso se acaba. Ya no puede hacer lo que le apetezca sin más; ya no puede improvisar un plan alocado o rascarse las partes nobles y vaguear cuando quiera; se acabó el hacer cosas sin pensar en lo que vas a hacer o en lo que estás dejando de hacer por cambiar de plan en el último momento. Ahora ya no puedes hacer todo eso sin previa consulta a la persona que tienes al lado, llámese pareja (o novia, o churri, o parienta, o cari, etc...). Y me parece correctísimo el tener que hacer esa consulta. Lo que ya no me parece bien es que en muchos (muchísimos casos) hayan tíos que se vean obligados a olvidarte de T-O-D-O-S esos planes que antes hacías a tu antojo.

En fin, con esto no digo que un hombre (ni una mujer) necesite tener una libertad total en la relación. Siempre se han de hablar las cosas. Pero sí que tengo claro que si a un hombre le castras esa libertad al 100%, se irá volando por donde vino, o bien lo convertirán el calzonazos del año. Y detrás quedará una dolida mujer escupiendo a los cuatro vientos que el muy cabrón tenía miedo al compromiso. Y eso no es así. Él no le tenía miedo al compromiso... pero sí al con-permiso.


 

Hola singlelist que leéis esto y no otra cosa en este preciso momento, que no en otro.

¿Qué tal la semana? ¿algún encuentro o desencuentro? Pues yo sí, y ando... (bueno ahora no que estoy sentado) bastante indignado por el tormento que siento en mis adentros más profundos e internos.

No lo dije antes pero el día de Reyes conocí a una chica. La verdad que no lo dije porque no sabía si iba a dejar de ser single, y por eso de no adelantar acontecimientos… que luego pasa algo y todo se tuerce. Esta vez, me dije a mí mismo que mejor no levantar la liebre, que si la levantas luego ya no se acuesta. 

Lo que os decía, conocí a una chica encantadora. De esas que al conocerlas, empiezan a transportarte, que te remueven cosas varias y que te dejan una sonrisa de 'atontao', de esas que se agradecen.

Al principio todo apuntaba bien, parecía que nos entendíamos (pese a que ninguno de los dos iba con ninguna intención a esta primera cita). Reímos (sí, uso el pasado…), charlamos, paseamos, tuvimos buen sexo, muy bueno y nos veíamos a menudo, vaya lo que vendría a ser una casi relación. 

Y, finalmente, se cumplió el "topicazo", llegó la liebre y se jodió todo. Y os preguntaréis, ¿por qué? 

Pues porque cuando algo está siendo tan fácil, cuando los dos parece que os sentís a gusto, y sentís que nosotros hacemos todo para que os sintáis como reinas o presidentas (eso depende del color político de cada una) entonces, zas, freno en seco y decidís dejarlo.


¿Es que preferís a alguien que cuando le digáis de quedar, os lo ponga difícil? ¿Será cierto que os gustan las cosas complicadas 

Realmente es algo muy curioso.

En mi caso entiendo que no estuviera en su momento, que no lo buscara, que … que… qué leches, que es una putada, en serio. Que no es por dejar de ser el becario, que mira, en el fondo me hace ilusión, y las jefas me han bajado el número de cafés que tengo que hacerles al día, moliendo los granos con mis manos y poniendo el agua a hervir… :P

Pero jodo, no quiero engañar a nadie, esta "relación" me hacía ilusión, en serio que es una chica muy maja, aún nos enviamos algún whatsapp, pocos porque tampoco es cuestión de agobiar, o … ¿eso tampoco os gusta? Porque ahora resulta que sí, y que si no escribo parece apatía.

Chicas, en serio, mira que llevo algunos años a mis espaldas y algunas relaciones, pero…ni aún ahora consigo entenderos. A ver si me orientáis un poco, por poco que sea… que se hace muy cuesta arriba.

El becario anónimo… de momento.