EN BÚSQUEDA ACTIVA

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El otro día hablaba con un grupo de amigas sobre la situación actual de cada una. Una de las chicas de profesión esteticista acaba de terminar un contrato de trabajo y se encuentra en búsqueda activa de trabajo, otra de las chicas es soltera y, a pesar de tener un cargo directivo, no encuentra personal acorde a sus exigencias, otra amiga que aunque en lo laboral y amoroso le va bien, su salud no pasa por el mejor momento. Te das cuenta que no es fácil que todos los ítems de la vida vayan bien al mismo momento.

Iniciamos la conversación hablando sobre el empleo y las apps, webs para la búsqueda de trabajadores. Elena (la chica empresaria) decía que busca trabajador para la empresa y está viendo diferentes perfiles muy interesantes. Tiene algunos candidatos que le valdrían para marido pero están ocupados. Tiene ya la última entrevista con dos de los candidatos pero no sabe por cuál decidirse.

Esther, la que busca trabajo, decía que ve muchos anuncios de “se necesita maquilladora” y después de mandar su cv, de momento, nadie la había llamado, a lo que todas respondimos: “como nos pasa a nosotras en el amor”. Después de contactar por la app de turno, nadie nos ha llamado. ¡Menudas risas!

Y, es cierto, llegados a una edad, en mi caso los treinta y tantos, la búsqueda activa de pareja estable se está convirtiendo más en un proceso de selección que en el “let it flow” que debería de ser.

Lo hemos dicho en muchas ocasiones: a los veinte quieres amigos y arriesgas, vives y te dejas llevar por lo que sientes. El corazón gana a la razón. Pero señores, a los treinta y con el run run de los posibles hijos en común (que en mi caso no sé si quiero tener), me planteo las citas como una entrevista de trabajo.

De hecho, estoy a un tris de plantearme poner mis anuncios en las webs de empleo a ver si la cosa mejora. ¿Quién sabe?

Es eso o escribir en mi perfil de Tinder algo efectivo. Ya sabéis, uno de esos típicos anuncios que vemos por las webs de búsqueda de trabajos, esos del estilo: “se requiere personal para empresa de comunicación ubicada en Sant Cugat. Sueldo: 30.000 euros netos anuales y jornada partida”.

En mi caso sería: “Se busca chico trabajador, con entusiasmo y que no tenga miedo al compromiso y a la familia. Una persona amable, educada y con estudios. A poder ser, que le guste viajar y los pequeños placeres de la vida. Se ofrece piso y coche a compartir y posible felicidad en familia”. Abstenerse aquellos que “no quieren nada serio” porque esto no es una broma.

Aquí ya tenemos un primer filtro realizado. Se espera que sólo lleguen a la cita los perfiles válidos para: “Futuro marido”. Después de esto, llega el momento de la cita que es más un mix entre interrogatorio y cita con el psicólogo ¿o no?

¿Cuándo en una cita no se ha preguntado aquello de…? ¿en qué trabajas? ¿has tenido pareja estable? ¿tienes hijos? ¿cuánto ha durado tu anterior relación? ¿quieres tener hijos? ¿eres de rollos? ¿sales mucho por la noche?

Y, como en las entrevistas, nuestro candidato no nos dirá toda la verdad. Mejorará su currículum amoroso en la medida de lo posible. O creemos que nos van a reconocer que han sido infieles, no han tenido pareja estable y son pica-flores… ¡Pues no!

Y claro, luego viene el momento psicóloga con la respuesta porque ¿quién no se ha encontrado en una cita que el candidato de turno sigue prendado de su expareja? Te la dejan en tan buen lugar y siguen pensando que es increíble. La susodicha ha estado más presente en la cita que tú. ¿o no os ha pasado? 

Sea como fuere, mi objetivo sigue en pie y en búsqueda activa de marido ¿y tú, tienes alguna cosa que contarnos?


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